En muchas ocasiones he tenido la oportunidad de comentar el mal de empresa con aquellos empleados que tienen la postura personal de despreciar a su superior, ya sea su continuo, desde el punto de vista jerárquico, a su manager o inclusive a sus directores, basado en la posible falsa creencia de la carencia de conocimientos de éste.
Vale, este es un gran mal, cuando esto ocurre. Es el claro ejemplo no tan sólo de falta de inteligencia profesional sino de un actitud enfermizo de carencia de conocimiento del concepto de EMPRESA.
Este caso, por un lado, es de mínimo impacto. Son individuos claramente detectables y vacunables, cuando estamos a tiempo, mediante una formación adecuada, mediante un conjuro de directrices psicológicas de empresa, e inclusive clínicas con dosis de paroxetina.
Cuando la vacuna no es posible, por su tardía detección, existe la aplicación directa de directrices curativas que nos permite transformar al buen trabajador con ese virus.
Lógicamente, cuando no existe remedio aparente, requiere su sacrificio. No lo voy a negar, pero no deseo profundizar en este mal.
Lo que no es perdonable es la carencia de los equipos directivos para detectar al conjunto de trabajadores con conocimientos colaterales a su práctica diaria.
Son Empleados que, por un lado, desarrolla su práctica diaria aportando un modelo de ejecución de su know how excelente y aportan un paso más allá a la productividad proactiva para el desarrollo de sus tareas diarias, sino que me refiero al empleado con un alto conocimiento colateral a su práctica diaria, convirtiéndose en una nueva figura dentro de la empresa que la denomino el co-impulsor del negocio interno.
¿Quiénes son?, aquellos que por su conocimiento transversal a sus quehaceres diarios, tienen un conocimiento amplio, no tan sólo de su practica diaria o vertical, sino del negocio y de la ejecución de empresa, ya sea en el área de marketing, comercial o de Recursos Humanos o cualquier otra área.
Suelen ser trabajadores con una visión innovadora, con una alta emprendedoria interna, pero en demasiadas ocasiones, por no decir siempre, se les niega su actuación o recomendación de sus opiniones frente a la directriz directiva.
Son empleados cuyo conocimiento transversal no son detectados por los mediocres y algo anticuados “modelos de competencias” tan utilizadas pero enfocadas a su verticalidad profesional, a qué sabe sobre lo que está programado... el comercial de competencias comerciales, el psicólogo de competencias de Recursos…
Es imperdonable que las direcciones de la mayoría de
empresas sea incapaz de detectar las competencias transversales o interdepartamentales de sus empleados. Ese psicólogo con altos conocimientos en comunicación y
marketing, con un valor diferenciables en nuevos modelos aplicables de negocio, por ejemplo.
Os aseguro que esta figura es un valor incalculable dentro de tu organización, más en los
momentos actuales en los que la empresa vive.
Encontrarlos, fortalecerlos, motivarlos y darles las herramientas para que se desenvuelvan dentro de la empresa no es una función del jefe de equipos o encargados, no es responsabilidad de los managers exhaustos de área o de departamento, es total responsabilidad de los directores, quienes por misión deben detectarlos.
Ops! Quizás se de cuenta el director de marketing, si existe, que su pasividad debe ser transformada con las iniciativas de su psicólogo, que se encarga de hacer las entrevistas de selección, y que ha reiterado en ocasiones el error en el modelo de comunicación o mensaje corporativa.
Quizás lo sabía y le ignoró…
Vale, Le perdono! Pero no perdonaré a su director General… un consejo, que te sustituya


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